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miércoles, 30 de agosto de 2023

GALINDO, DE LA CANTERA ISLEÑA A SEVILLA

 


Hace unos años, en un partido entre el Sevilla Atlético y el San Fernando celebrado en la Ciudad Deportiva sevillista nos encontramos a un hombre que se acercó a nosotros: “Me llamo Galindo y jugué en el San Fernando”.  En aquel momento no existía nuestro blog y no surgió la oportunidad de entrevistarlo. Después de casi 20 años de aquel encuentro conseguimos contactar con él y fruto de esas gestiones es esta entrevista que traemos como recuerdo a un isleño que a pesar de llevar décadas en Sevilla se acuerda de su tierra como el primer día.

Nos citamos con él en su casa de la Barriada Elcano de Sevilla, situada entre los barrios de Heliópolis y Los Bermejales. A pocos metros de una iglesia con reminiscencias isleñas como la de la Virgen del Carmen está situada la casa de la familia Galindo. No en vano, en esta barriada obrera de casitas bajas creada para albergar a las familias de los trabajadores de Astilleros viven muchas familias originarias de la Bahía de Cádiz algunas de ellas cañaíllas, como nos confirman los familiares de Galindo.

Manuel Vélez Galindo (San Fernando, 8-12-1936) recuerda su infancia pegado a un balón, jugando al fútbol en el colegio de La Salle. En el colegio de Los Hermanos de La Salle hacían un campeonato que se jugaba en el campo de la Clica. De ahí pasó a jugar en los años 50 en el Recreativo San Fernando, por entonces filial del CD San Fernando. En aquella época esos eran los dos únicos equipos que tenía el club al no tener equipo de juveniles ni de otro nivel de cantera. Galindo no llegaría a jugar ningún partido oficial en el CD San Fernando, pero nos dice que los entrenadores de la época como Antonio Molinos o José Luis Riera llevaban a chavales que jugaban en el Recreativo a entrenar con el primer equipo y a jugar amistosos, entre esos jugadores se encontraba él. En el año 51, a los 15 años había ingresado en la EN Bazán donde jugó en un equipo que había en la empresa y luego con 18 años le hicieron ficha federada en el Recreativo San Fernando, en dicho equipo se alineaba con el número siete y se caracterizaba por su velocidad, jugando como extremo. Nos cuenta que a los trabajadores de la Bazán les no les descontaban horas de su sueldo para que pudieran ir a los entrenamientos. Le consultamos si había jugado en el CD Chiclanero (el nombre que tenía entonces el Chiclana CF) ya que hemos localizado su nombre en una alineación de dicho equipo, pero nos confirma que fue para jugar algún partido no de forma seria. Recordamos que en aquella época este tipo de circunstancias sucedía frecuentemente. En aquella época, los jugadores salían del trabajo e iban a entrenar, no les pesaba tanto esfuerzo porque estaban acostumbrados a una vida sacrificada y porque eran jóvenes y se divertían jugando. El entrenamiento daba mucha importancia al físico, pero sin descuidar lo táctico. Los jugadores a pesar de no ser profesionales se cuidaban mucho y no bebían alcohol ni fumaban, y combinaban su trabajo con el fútbol. También lo hacían los entrenadores como Manolo Gómez que trabajaba en La Maestranza de La Armada.

De pronto, le llegó la oportunidad de tener una experiencia laboral en Brasil para trabajar en los astilleros Verolme Estaleiros Reunidos do Brasil, en la localidad de São José do Norte, en el estado de Río Grande del Sur. Allí estuvo dos años en los que compaginó el trabajo en el astillero con jugar al fútbol en el equipo de la empresa. No le gustó la forma de vida de un país tan inmenso y diferente y volvió a casa. Entonces abrió el astillero de Sevilla y surgió la oportunidad para muchos operarios de la Bazán para irse allí donde la empresa cedía una casa en lo que entonces era una zona muy alejada, casi un pueblo, fuera de Sevilla y a mitad de camino de otro barrio distante, Bellavista. En Sevilla siguió jugando un tiempo en campeonatos de empresas y poco a poco fue dejando el fútbol activo y dedicándose a su pasión como aficionado, llamada Sevilla FC. Paradójicamente a pesar de vivir a un kilómetro escaso del barrio de Heliópolis es profundamente sevillista. A pesar de ello, dice admirar a la afición bética por su incondicionalidad.

En su etapa de futbolista del Recreativo guarda un buen recuerdo, “pasé muy buena vida, no ganábamos un duro, pero nos divertíamos”. Eran felices visitando diferentes lugares a los que los llevaba el fútbol. No obstante, le habría gustado en aquel entonces tener la vida que tienen los futbolistas hoy, “ojalá estuviera yo jugando ahora”. Galindo destacaba por su velocidad, el entrenador lo ponía cerca de la defensa para que rompiera el fuera de juego. Recuerda con cariño a Manolo Barrera (hermano de Barrerita) y Manolo Gómez a quienes tuvo de entrenador y a Dionisio Sordo, presidente del Recreativo “que merecía un monumento”. Le mostramos una fotografía de una alineación de un partido del Recreativo y reconoce a sus ex compañeros: Domingo de Málaga, Roca de La Isla, Rodri de Barbate, el portero Medina… Una alineación tipo de la temporada 57-58 era: Medina; Servando, Arturo, Juanito; Roca, Gallego; Hurtado, Galindo, Valero, Domingo y Ruiz. El grueso de la plantilla era compuesto por jugadores locales y otros chavales que iban a hacer la mili en la localidad y no tenían sitio en el primer equipo. Las vivencias se agolpan y luchan contra la memoria que ya no funciona como antes. Entre esos recuerdos afloran los nombres de los grandes jugadores azulinos de la época: Jiménez, Elorriaga, Lolín, Periñán, Uribarren, Pujol, Petralanda, Pepín, Chispa…


No le gusta el fútbol actual, los marcajes tan férreos, la estrategia que impera hoy en día. Antes había muy buenos futbolistas, pero hoy están más preparados. El fútbol antiguo era más viril, de mayor contacto. “Los extremos nos pegábamos a la línea, yo era muy veloz y me tiraban los balones largos y el interior o el medio me daban caña”. Ahora los equipos lo llevan todo demasiado estudiado, antes lo bonito era el pase largo al extremo y que este pusiera la pelota justo en el punto de penalti para que la rematara el delantero.


Además de su orgullo por ser cañaílla, Galindo lleva a gala la pasión por el Sevilla FC. Cuando se le pregunta por el mejor jugador que ha visto en un campo aparece un nombre inequívocamente y que repite durante toda la entrevista: Manolo Ruiz Sosa. Jugaba muy bien a la pelota, la tiraba al suelo y la mandaba al interior o al extremo. Del San Fernando destaca a los delanteros de su época: Uribarren, Ayala, Genil… Para Galindo hay una diferencia entre el fútbol sevillano y el de la provincia de Cádiz, el primero es más individualista, frente a este último que es más conjuntado. Admite que le gusta más la escuela sevillana. No recuerda haber visto de niño los partidos del San Fernando en sus inicios, sí de joven. También en Brasil y en Sevilla ha visto mucho fútbol pues se hizo socio del Sevilla FC desde que llegó a la capital andaluza. Al San Fernando no lo sigue actualmente, pero sí va a verlo en Sevilla cuando tiene oportunidad. Dice que el Sevilla ya no hace aquel juego bonito que lo caracterizaba y por eso no cuenta con la cantera ahora.  


Galindo vive feliz disfrutando de su retiro en el que es ya su barrio de toda la vida y rodeado de su extensa familia que lo arropa. Uno de los miembros de esa familia es su nieto Marcos Vélez que sigue la estela de su abuelo y a quien vemos con él en las fotos inferiores. De él ha heredado una de las características de su juego, la velocidad y el dorsal número siete, aunque se desempeña en el puesto de lateral izquierdo a diferencia de Galindo que era extremo. También su hermano Jesús, apodado Perotti, utiliza el dorsal número 7 en honor a su abuelo. Los hijos de Galindo también han jugado al fútbol, pero por circunstancias de la vida lo dejaron, aunque uno de ellos todavía mantiene el contacto a través de su faceta de entrenador. El fútbol es algo que está presente en la familia Galindo y a pesar de que este cañaílla no llegara a la élite del fútbol de su época lo cierto es que el llamado “deporte rey” ha marcado su vida y la de su familia. Agradecemos a su familia y a él mismo su colaboración para contar esta pequeña gran historia y rendir un homenaje a los isleños que viven fuera de su tierra y la siguen queriendo como el primer día.  










En las fotos cedidas por la familia Vélez Galindo vemos a nuestro protagonista en la actualidad, con la camiseta del Recreativo San Fernando, con la camiseta del San Fernando que le regaló el ex sevillista y ex azulino Antoñito, con su esposa y Monchi. En estas últimas vemos a los dos nietos de Galindo, Jesús y Marcos siguiendo la tradición de lucir el dorsal 7, Marcos Vélez con la selección de Dos Hermanas y con su abuelo en ese mismo partido y ambos nietos con su abuelo compartiendo la pasión sevillista.  

AGRADECIMIENTOS A LA FAMILIA VÉLEZ GALINDO POR SU COLABORACIÓN Y POR CEDER LAS FOTOS QUE ILUSTRAN ESTA ENTREVISTA. 




jueves, 29 de abril de 2021

Juan José Ramírez, el fútbol como escuela

 

En esta nueva entrega de las entrevistas de Fueron azulinos, nos citamos con un histórico del fútbol isleño, un canterano que llegó al primer equipo, permaneció hasta 7 temporadas y llegó a portar el brazalete de capitán.


Hablamos, claro está, de Juan José Ramírez (La Isla, 20/05/62). No se quedó corto el centrocampista isleño, que además de su trayectoria, pasó a la historia del club como el héroe del ascenso a Tercera División en 1984, y que después de su retirada impulsó la creación de una escuela que sirviera para formar a futuros futbolistas isleños, con la intención de fomentar la cantera e intentar que se repitieran más casos como el suyo en el primer equipo.

La Escuela Bahía, por la que han pasado miles de niños, entre ellos futbolistas que han llegado a debutar en el fútbol profesional como Servando Sánchez, o su hermano Germán, criado en el San Fernando CD, y que triunfa en Primera con el Granada CF –previo paso por el Olot y el Tenerife-. Se trata del futbolista isleño más destacado actualmente. Hoy día, Juan José dirige esta escuela y nos abre sus puertas para realizar esta entrevista.

Nos cuenta que empezó en el San Fernando Industrial, y de ahí lo fichó el CD San Fernando para jugar en su equipo B.  En la temporada 82/83 debuta con el primer equipo en partido de liga de 2ªB “que era muy fuerte porque entonces sólo había 2 grupos con equipos como el Granada que quedó campeón, el Albacete, etc

Para él fue algo muy especial debutar con el equipo de su ciudad pues desde niño siempre iba a verlo al Marqués de Varela: “Recuerdo sobre todo la temporada en la que el San Fernando cuajó una gran competición de Copa eliminando a Almería, Nástic, Osasuna y enfrentándonos a todo un Valencia CF, con jugadores como Chicha, Lebrón, Blanquito…

De su debut en el CDSF opina que “fue curioso porque el mismo domingo por la mañana que jugábamos con el Hospitalet en el Marqués de Varela, veo con sorpresa en el periódico que juego de titular y aunque había entrenado algunos días con el primer equipo siendo del equipo B, nadie me había comunicado que iba convocado. En aquella época había una grave crisis económica en el club y muchos de los jugadores eran profesionales con familia a su cargo que no cobraban, por lo que el ambiente no era el idóneo. Sí recuerdo con mucho cariño que el entrenador, que era Adolfo Bolea y los jugadores más veteranos me dieron muchos ánimos para afrontar aquel debut”. 

Juan José considera que lo mejor del fútbol es la amistad que se forja en los vestuarios; “guardo muy buenos recuerdos de los compañeros, sobre todo de los que éramos de aquí que formábamos una gran familia. También había jugadores de otros lugares, sobre todo los que venían a hacer el servicio militar, y con algunos también mantengo una buena amistad en la distancia, como Serer, que llegó a jugar en Primera con el Barcelona y con el Valencia”.

Recuerda precisamente una anécdota con el futbolista valenciano: “Serer era lateral derecho y el primer día que vino a entrenar, Mendi se fue para él y le dijo unas palabritas, ya sabes, de modo que Serer se tuvo que adaptar a jugar de interior derecho, porque si no, lo tendría crudo para jugar con Mendi en su puesto; y creo que esa polivalencia le vino bien para su futuro como jugador porque terminó triunfando profesionalmente

También nos quiere destacar entre los que llegaron de otras latitudes a un “cañaílla de Cantabria” como Cortabitarte, “que fue un grande como futbolista, pero todavía mejor como persona y al que siempre estaremos agradecidos todos los jugadores jóvenes por el apoyo que siempre teníamos de él”.

De su etapa como futbolista azulino nos destaca a muchos futbolistas de La Isla, “a los que creo que no se valoraba suficiente su talento y calidad, y que por las difíciles circunstancias de aquella época en el Club no pudieron destacar”.  

Especialmente nos cita a Pablo de Diego y a Juan Patudo “que eran jugadores que tenían unas cualidades extraordinarias y que debieron haber triunfado al máximo nivel”.

En sus siete temporadas en el club estuvo bajo las órdenes de un buen número de entrenadores entre los que destaca a Juan Antonio “que fue uno de los pioneros en innovar sistemas tácticos y de entrenamientos. Con él se aprendía mucho. Además, Juan Antonio tanto como jugador como entrenador ha sido un referente de nuestra ciudad que también creo que mereció mejor suerte en su trayectoria deportiva”.

Juan José jugaba de interior izquierdo, y comenta que “me gustaba el juego de toque, pero en la categoría de Tercera de aquella época y con los campos de entonces era difícil este tipo de juego y se practicaba normalmente un juego más directo”. Y recuerda que “un entrenador me dijo que mi forma de jugar no era conveniente para Tercera, que con mi tipo de juego rendiría mejor en categorías superiores, pero claro, no se dieron las circunstancias o no tuve el nivel para jugar en esas categorías”.


Una formación del CD San Fernando de mediados de los ochenta con Juan José en sus filas.

Con el paso de los años, Juan José llegó a ostentar el brazalete de capitán: “Pues sí, coincidiendo con una de las etapas más difíciles del club, con muchos problemas económicos, mis compañeros me eligieron capitán y siempre busqué tener un talante conciliador buscando soluciones. En una de esas temporadas organizamos los propios jugadores una campaña de abonados para la segunda vuelta y nos pusimos a vender los abonos por los comercios de La Isla, sobre todo para poder ayudar a algunos de los compañeros que tenían familia y no percibían ningún ingreso”.

Como no puede ser de otra forma su mejor recuerdo como futbolista fue “ese día en el Carranza donde nos lo jugábamos todo en el último partido de liga y tuve la suerte de conseguir el gol que nos dio el ascenso a Tercera División. Ese domingo el estadio gaditano tenía un ambiente increíble, pues los aficionados locales querían ver a su filial ascender por primera vez a Tercera, y encima contra el vecino, porque era el último partido de liga y estaba todo en juego; a ellos solo les valía ganar y de hecho empezaron ganando, pero conseguimos empatar y encima con un gol mío y conseguimos ascender. Fue una gran alegría para todos, especialmente para nuestra afición, tras el varapalo de la temporada anterior donde el equipo descendió dos categorías, una por lo deportivo y otra por impagos”.

Imagen del gol de Juan José que daba el ascenso a Tercera

Para Juan José “lo peor del fútbol son las lesiones; en mi caso tuve una racha de lesiones musculares que me frustraron durante un largo período. También se pasa mal cuando te llevas algún tiempo sin jugar o de suplente, en ese aspecto el fútbol es un poco cruel porque la plantilla de un equipo está compuesta por más de 20 jugadores y sólo juegan 11, por lo que muchos jugadores se quedan en el banquillo o no van ni convocados. Curiosamente es el único deporte colectivo que no permite que un jugador sustituido pueda volver a jugar. Por suerte en el fútbol base ya se cambió esa norma y los jugadores pueden entrar y salir del terreno de juego las veces que haga falta, lo que favorece una mayor participación y menos frustración”.

 


A pesar de que la práctica totalidad de su carrera como futbolista la desempeñó en Tercera División, Juan José tuvo la oportunidad de jugar en estadios de primer nivel: “Pues sí, la verdad que tuve la suerte de poder jugar tanto en el Ramón Sánchez-Pizjuán, como en el Benito Villamarín, contra los filiales del Sevilla FC y del Real Betis. Lo disfruté mucho en el sentido de poder pisar un césped en perfectas condiciones, pero ambos fueron partidos muy complicados, sobre todo en lo físico, ya que los filiales por aquella época, estaban acostumbrados a jugar sus partidos de local, en el campo del primer equipo”.

 

Tras 7 temporadas en el CD San Fernando, Juan José sale del club: “como todo tiene su principio y su final llegó el momento de cambiar de aires y me fichó el Puerto Real en 3ª División, donde hicimos una de las mejores campañas de la historia del club de La Villa, con varios jugadores de La Isla y entrenados por Faly Castañeda. Esa temporada disfrutamos mucho porque además el Sancho Dávila tenía un césped fenomenal y se podía practicar un buen fútbol.

 Juan José posando en el Sánchez Pizjuán

Aunque se aproximaba el momento de su retirada, Juan José quería seguir ligado al mundo del fútbol así que “durante mi última etapa como jugador saqué el título de entrenador y tuve la experiencia de entrenar a la selección gaditana infantil. Me encantaba enseñar así que decidí crear una escuela de fútbol, enfocada sobre todo a la labor formativa. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos sólo podían jugar en equipos de fútbol aquellos jugadores que tenían cierto nivel y eran “escogidos”, por lo que muchos niños se quedaban con las ganas”.

Insiste: “desde mi punto de vista, entiendo que todos los niños y niñas deben tener la oportunidad de jugar al fútbol y aprender sus conceptos. Por otra parte, el fútbol es ideal para enganchar a los niños al deporte que tan necesario es para su salud física y mental, y más en los tiempos actuales de tanto sedentarismo provocado por los videojuegos, móviles, etc.

De la Escuela Bahía, Juan José resalta que además de lo futbolístico, intentan inculcar valores, ya que “además de la actividad física propiamente dicha, el fútbol es una herramienta magnífica para inculcar valores en los niños y niñas como el compañerismo, la solidaridad, el respeto… que son la seña de identidad de la Escuela Bahía SFCD y que tan necesarios son en la sociedad actual

Juan José con el gran Luis Miguel Arconada en una visita del portero donostiarra a la Escuela Bahía

Además de la labor formativa, la escuela tiene sus equipos de competición federada: “siempre hemos tenido claro nuestra labor de cantera e inculcar a nuestros jugadores el objetivo de jugar en el San Fernando y de identificarse con el club representativo de la ciudad. Cada temporada, los jugadores que se forman en la Escuela Bahía SFCD y más, van destacando pasan a los equipos inferiores del San Fernando CD”.

 

Como no puede ser de otro modo, la situación de pandemia actual también ha afectado de forma importante a la actividad de la Escuela Bahía: “la Escuela se ha adaptado a las circunstancias y estamos funcionando siguiendo todas las medidas de seguridad. Al ser una actividad al aire libre es muy beneficiosa para los niños y jóvenes que necesitan hacer deporte para su salud, no sólo física sino mental. Por otra parte, en la época de confinamiento organizamos distintas actividades online con nuestros alumnos y jugadores e hicimos una campaña benéfica para ayudar a diversas entidades como El Pan Nuestro, Cáritas, El Banco de alimentos, etc… poniendo nuestro granito de arena para superar esta crisis con uno de los principales valores de la Escuela como es la SOLIDARIDAD”.

 

Juan José es uno de los pocos ex futbolistas azulinos que ha seguido acudiendo al estadio a ver al equipo, de la situación actual nos comenta que: “El San Fernando CD hoy día genera mucha confianza por el proyecto tan ilusionante que se está fraguando. Hemos pasado de unas temporadas de mucha incertidumbre con muchas dificultades económicas a una situación de estabilidad que es lo mejor para poder aspirar a conseguir éxitos deportivos, y si se tiene la suficiente paciencia que es una gran virtud en el fútbol, seguro que dará sus frutos a medio plazo. Y también hay que destacar que, para poder llegar a esta situación, es de agradecer la labor de muchos directivos de temporadas anteriores que han dado el do de pecho para salvar al club de la grave crisis que padecía”.

En lo deportivo “veo que el equipo está muy compensado con jugadores de gran nivel y aunque hoy en día todos los equipos son muy fuertes y la liga está muy igualada, el equipo tiene los mimbres para aspirar a todo. Ya se ha conseguido el primer objetivo y si no se consigue el ascenso este año, se sigue intentando que en esta dinámica los frutos llegarán”.

Con esto finaliza esta interesante charla con un isleño que defendió la camiseta azulina con orgullo y que sin duda de haber coincidido en una etapa del club menos convulsa podría haber llegado más lejos.

 

JAVIER RAMÍREZ SALAZAR PARA FUERON AZULINOS

Fotos cedidas por el entrevistado

 

 

martes, 1 de septiembre de 2020

FALY CASTAÑEDA, TODA UNA VIDA LIGADA AL FÚTBOL

 Segunda entrega de las entrevistas de Javi Ramírez. Hoy, Fali Castañeda. 

Nuestro entrevistado junto a su sobrino-nieto en una imagen que simboliza la continuidad de la fidelidad a los colores azulinos.

En esta nuestra segunda entrevista para este medio nos desplazamos al domicilio de Faly Castañeda (La Isla, 1953), una persona que siente el fútbol por los cuatro costados. Desde niño comenzó a jugarlo en su barriada del ´Parque`, pasó luego a jugar en las categorías inferiores del CD San Fernando hasta llegar al primer equipo, pasando antes como cedido por otros clubes de la provincia, para terminar su carrera como jugador en el Chiclana CF donde se retiraría como futbolista, pero no del fútbol.

Empezó a forjarse como entrenador en el juvenil del CD San Fernando, y a partir de ahí pasó a dirigir a equipos de la provincia como el Puerto Real CF, Conil CF o Chiclana CF, hasta que pudo cumplir su deseo de dirigir en varias etapas al club de su vida, el CD San Fernando. Más tarde, formó parte de la secretaría técnica del club, y ya por último en sus últimos años como entrenador ha dirigido a la UD Roteña, y en dos ocasiones, al GE Bazán.

En definitiva, son muchísimas las vivencias y anécdotas que nos intenta contar en esta entrevista Faly Castañeda.

Sobre sus inicios como futbolista Faly nos cuenta que “empecé a jugar en mi barriada del Parque, en un equipo llamado Leones del Parque, y que dirigía nada más y nada menos que el gran Mariano Ayán, el mejor futbolista que yo haya visto con la camiseta azulina, y desde esos campeonatos de barrio, fui captado para el infantil del CD San Fernando a través de otro personaje mítico como el gran Paco Suárez”.

   Faly (en el centro de la fila de arriba) con sus compañeros del juvenil del San Fernando.

Faly pasó luego al juvenil y ya en esta etapa solía entrenar muchas veces con el primer equipo que entonces entrenaba Jaco Zafrani, hasta que en el verano de 1976 Diego Mendoza lo hace debutar primero en la consolación del Trofeo de El Puerto, y pocos días después es titular en el primer partido de liga (victoria en Mérida, 0-2) actuando como pivote por delante de la defensa “ese fue un día inolvidable y donde me acordé mucho de mi padre que había fallecido cuando yo era juvenil y no tuvo tiempo de verme en el primer equipo”.  Antes de esto estuvo cedido en clubes como el Balón de Cádiz “coincidiendo con Manolín Bueno y entrenado por Juan Ortiz”, Chiclana CF y el Puerto Real CF, bajo las órdenes del mítico Pepe Cantón.

Faly era un futbolista que lo daba todo sobre el terreno de juego, de los que le gusta a la afición por su pundonor, no se arrugaba ante ningún rival, y no rehuía el choque a pesar de no ser de gran estatura. “Yo tenía por detrás a defensas de la talla de Román, Rafa o Silva, y por delante a futbolistas de calidad como Lebrón, Ríos, Cayuela etc. lo que me obligaba a una gran disciplina táctica; alternaba distintas posiciones, desde lateral izquierdo a central o pivote defensivo. En mi primera temporada completa tuve incluso una oferta del Real Murcia, pero no quise aceptarla tras comentarlo con mi familia”.

De su etapa como azulino guarda excelentes recuerdos: “quizá uno de los mejores fue aquella eliminatoria de Copa contra Osasuna, en el partido de ida en Pamplona, con un tiempo infernal y en donde en la previa el míster Román Castillo me puso por vez primera como central, ante la ausencia de Rafa, y cuajé un gran partido”. Añora esa época con un Marqués de Varela abarrotado cada domingo y una afición que agradecía que Faly fuera a por todas en cada jugada y se dejara la piel en cada partido, aunque también “era una afición exigente”, recuerda con cariño “esos desplazamientos largos, con las partidas de cartas con los compañeros sentados al final del autobús”, y también que en sus tiempos “los futbolistas nos teníamos que recuperar por nuestra cuenta de los golpes y lesiones leves, en casa, metiendo el pie en agua con vinagre y sal”.

Gracias a la competición copera antes citada, puede presumir Faly de haber jugado en estadios como El Molinón, Mestalla o el mencionado estadio de El Sadar, aunque nos recuerda nuestro protagonista que “la Tercera División de entonces era muy fuerte, como la 2ª B ahora, y teníamos a rivales como Almería, Badajoz, Xerez Deportivo, Murcia, Linares etc., pero eso sí el mejor césped lo teníamos nosotros en el Marqués de Varela, gracias a Camas y a Suárez”.

Faly formando (el cuarto arriba por la izquierda) con el San Fernando en el viejo campo de mismo nombre de Estepona, junto a Popó, Chicha, Rafa, Machete, Ravira…

Recuerda con aprecio a todos los entrenadores que tuvo, pero en especial “al catalán Joaquín Carreras, un hombre con mucha personalidad” y comenta que antes “los entrenadores no tenían apenas ayudantes como ahora, y eso les obligaba a gestionar muchas más cosas al mismo tiempo”, y como compañero no duda en destacar a Mariano, a Juan Antonio y a Juan Carrasco, en especial a este último por su labor con los veteranos que propicia que cada año puedan reunirse antiguos futbolistas del CD San Fernando que residen en otras localidades y pueden de esa forma recordar viejos tiempos. De esos antiguos compañeros tiene especial cariño por Manolo Márquez que fue con el que más tiempo coincidió en el vestuario.

Faly recuerda aquellos duelos provinciales contra Xerez CD, Algeciras o la Balona, con un gran ambiente en las gradas, “eran partidos especiales, el equipo los vivía desde la semana antes y la afición aún más; además, yo los había vivido antes como aficionado con mi vecino Manolo Martín, que también jugó en el CD San Fernando y sabía, por tanto, lo importante que eran esos encuentros para la afición”.

Como defensa, Faly no tenía muchas opciones de prodigarse en ataque, pero curiosamente uno de sus pocos goles fue “en el partido que tuvimos que jugar contra el Real Murcia nada menos que en La Victoria de Jaén, a donde nos mandó la Federación por estar Madariaga clausurado”.

Faly nos cuenta que, “si tuviera que quedarme con una temporada de mi carrera como jugador, sería la 78-79, la del primer ascenso de la historia del CD San Fernando a Segunda B, y como entrenador, con mi primera experiencia en un equipo senior, logrando una heroica permanencia en Tercera (Puerto Real), y con el Conil, donde logré el primer ascenso de su historia a Tercera división, y que posiblemente sea donde mejor recuerdo guarde, aparte del San Fernando”.

De sus referentes en su puesto en su época de jugador, Faly nos destaca al puertorrealeño Gallego y a Zoco, y de la actualidad, nos confiesa su admiración por Busquets, para él, “un futbolista que, con su calidad, en mi época hubiera sido impensable verlo en la posición de pivote defensivo”.

Su salida del San Fernando fue inesperada “había jugado todos los partidos esa temporada” pero inmediatamente encontró acomodo en el Chiclana CF, donde se retiró poco después a una edad relativamente temprana.

Pero Faly es un enamorado del fútbol, y nada más colgar decide empezar el curso de entrenador e incluso antes de tener el título “ya ejercí como ayudante de Juan Antonio Sánchez Franzón en el CD San Fernando con el que inicié así una excelente relación profesional”.

Como primer entrenador se estrena con el juvenil del CDSF y esa misma temporada es reclamado por el Puerto Real CF que se encontraba en una situación muy delicada, consiguiendo la permanencia del equipo de la Villa. Más tarde como hemos comentado también ha ocupado los banquillos del Conil CF, UD Roteña, o GE Bazán entre otros.

Además de ejercer como entrenador en varias etapas, su vinculación con el CD San Fernando le lleva también a ser secretario técnico con varias directivas, que sabían de su amor por el Club y su conocimiento del fútbol provincial. Faly nos cuenta que “nunca consentí negociar con ningún representante, yo solo trataba directamente con el futbolista”.

Un joven, por entonces, Faly festejando el triunfo en el Trofeo del Puerto en su faceta de secretario técnico durante la presidencia de Francisco Ruiz Brenes.

De fútbol actual reconoce que todo es más vistoso, las condiciones son mejores, pero “nada comparable al ambiente que se vivía en el fútbol de antes, que era el principal espectáculo de la ciudad, el campo se llenaba”, y sobre todo no puede evitar reconocer que “en el estadio Bahía Sur no se puede vivir realmente un ambiente de fútbol”.

Y nos comenta que “al contrario que antes, actualmente la cantera es muy difícil que tenga más presencia en el primer equipo por culpa de los representantes y de que todos los equipos de Primera tienen sus redes puestas en toda la geografía nacional”.

Faly sostiene que Messi ha sido el mejor jugador que ha visto nunca, por encima de Maradona o Cruyff pero volviendo al plano local,  en su etapa de entrenador ha tenido la oportunidad de tener bajo sus órdenes a excelentes futbolistas “como Suso Rueda, Piti, Monchi, Pepichi Torres, Yordi (al que hice debutar) el jerezano Dieguito, Puli, Sotelo, y sobre todo Pepe Masegosa”, y posteriormente como secretario técnico (destaca su buena relación con SuperPaco) ha firmado a futbolistas como Canito, Puli o Javi Casares o en etapas anteriores a Drago Cakić, pero recuerda en especial “el caso del actual futbolista del Granada CF Germán Sánchez al que tuve que convencer para que no dejara el fútbol cuando siendo juvenil y después de verlo varias veces en el GE Bazán lo fiché para el CD San Fernando que entonces entrenaba Nene Montero y con el que debutó esa misma temporada en 3ª División”.

Una imagen de Faly en su última etapa como entrenador.

Tras dejar el fútbol de forma activa, Faly confiesa que no ha continuado acudiendo a ver fútbol en vivo con asiduidad, a pesar de que “yo sigo sintiendo al Club Deportivo San Fernando y siempre me alegraré de sus éxitos y sufriré con sus derrotas” e insiste “para mí, siempre será el Club Deportivo San Fernando, aunque tenga otra denominación oficial, y ha formado parte de mi vida desde que tenía 12 años y eso no se puede olvidar”.

Quiere terminar dejando constar su reconocimiento y aprecio para “tantos y tantos que trabajaron mucho por el Club, en distintas facetas y etapas, como Manolo Parodi, Quinichi, Pepito “el masajista” o el utillero Nene, y algunos otros tristemente desaparecidos como Paco Suarez, Paco Bulpe, Luis Periñán, el “Lejía”, Manolo Barrena, o el informador Agustín Fernández” y resalta “que no todos tuvieron en vida el homenaje que merecían”.

Y con esto finalizamos esta charla con otro ex azulino, que además puede presumir de haber vestido la camiseta del CD San Fernando, haberlo dirigido desde el banquillo y haber participado luego en la gestión deportiva como secretario técnico. Sin duda, un hombre muy relevante en la historia del Club.

 

POR JAVI RAMÍREZ PARA FUERON AZULINOS

FUENTE DE LAS IMÁGENES: Faly Castañeda, www.lapreferente.com

viernes, 14 de agosto de 2020

JUAN CARRASCO: DE LAS CALLEJUELAS A LA SELECCIÓN


Primera colaboración de Javi Ramírez para nuestro blog que se inicia con una entrevista a un brillante ex jugador del CD San Fernando: Juan Carrasco.


Carrasco posa para Fueron Azulinos con sus nietos

Pocas personas hay como Juan Carrasco García (Jauja, 1952) para conversar sobre fútbol, sus protagonistas y sus vivencias. A pesar de sus 68 años Juan, que desde muy pequeño se vino a vivir a San Fernando y se considera isleño sin renunciar a sus raíces cordobesas, se mantiene en un excelente estado físico, y conserva todavía un porte como si fuera a enfilar el túnel de los vestuarios de cualquiera de los numerosos campos de fútbol que ha visitado a lo largo de su vida deportiva.

Hablar de fútbol con él supone empaparse de la historia del fútbol isleño de finales de los 60 y comienzos de los 70. Su maravillosa memoria le permite recordar nombres de prácticamente todos sus compañeros, por muy breve que fuera el tiempo en el que coincidieron, y no solo eso, sino que recuerda multitud anécdotas y vivencias que comparte con nosotros durante la entrevista.

Comenzamos nuestra charla preguntándole por su debut oficial con la camiseta del primer equipo del CD San Fernando. Nos cuenta que él era estudiante del colegio del Liceo, formaba parte del juvenil del CD San Fernando, y que una semana de enero de 1969, tras el partidillo del jueves, el míster del primer equipo (Fernando Guillamón) le anunció que el siguiente domingo viajaría con ellos a jugar contra el Marbella.

Juan nos cuenta que “desde ese día y hasta el del partido, apenas pude dormir, con una ilusión tremenda ante la posibilidad de debutar con el primer equipo de mi ciudad, que era la ilusión de todos los chavales de San Fernando en aquella época”, como así fue en un partido disputado en Marbella y que terminó con derrota azulina (2-0). Esa temporada continuó con el juvenil y ya no participó más con el primer equipo, pero la temporada siguiente ya pasó a ser un miembro más de la primera plantilla.

En la pretemporada con los compañeros del CD San Fernando

Hasta llegar a ese momento Juan nos cuenta que desde muy pequeño había estado siempre jugando a la pelota, en la calle, que es donde todos empezaban entonces, y más concretamente en el barrio de las Callejuelas que es donde vivía junto a sus padres y hermanos. Ya en esa época tenía como ídolos a futbolistas como Mariano o Cantón, sin saber que luego incluso llegaría a compartir vestuario con ellos.

Desde esos partidos improvisados en la calle, pasó a formar parte del equipo del Liceo y fue jugando con ellos cuando algún ojeador de los muchos que por entonces colaboraban con el San Fernando, se fijó en él y decidió inmediatamente ficharlo para el juvenil azulino. Según el confiesa Juan “fue precisamente en la tienda que mi padre regentaba en el barrio de Sacramento, donde se firmaron los documentos que formalizaron mi ingreso en el Club Deportivo, como integrante del equipo juvenil”.

Ya desde sus inicios en esa categoría Juan comienza a despuntar como defensa por su rapidez, colocación y juego aéreo, incluso en la faceta goleadora, hasta el punto de que fueron varios los equipos importantes que se fijaron en él para ficharlo. Sin embargo, en aquella época, la normativa del derecho de retención hacía muy difícil que ningún jugador menor de 21 años saliera de su club de origen, si es que quería jugar con ficha profesional. Las cantidades que el San Fernando exigía por su salida impidieron que equipos como Córdoba CF (entonces en Primera División), Sevilla FC o Valencia CF se hicieran con sus servicios.

Otra imagen de nuestro entrevistado con la camiseta azulina, justo en el centro de la fila de arriba.

Para Juan, su fichaje frustrado por el Córdoba, que entonces entrenaba Kubala, “fue uno de los que más me dolió pues de haber fichado podría haber iniciado los estudios de veterinaria, lo que por entonces era mi vocación”. A pesar de ello insiste en que “no me arrepiento de no haber podido seguir ligado al fútbol profesional pues mi posterior carrera como policía me ha reportado muchas satisfacciones

Nos comenta como nota curiosa que, “a pesar de ser diestro, aprendí a golpear también con la izquierda, y que fue gracias a José Luis Riera, entrenador que me emparejó en defensa con Manolín Meca, que era zurdo cerrado, y que nos ponía a entrenar pasándonos el balón controlando con la buena y golpeando con la mala, y viceversa”.

Los que lo vieron jugar hablan de Juan Carrasco como un defensa potente, con un salto impresionante, muy rápido y expeditivo, y que era el elegido cuando había que marcar de manera especial al mejor delantero rival. Él mismo, cuando le preguntamos qué futbolista contemporáneo tiene características parecidas a las suyas, alude a Carles Puyol. Y realmente fue así pues todos a quienes preguntamos por su fútbol nos destacan la garra que Juan le ponía en cada partido, y como se partía literalmente la cara, pues de hecho una de las pocas lesiones sufridas nos cuenta la tuvo jugando en Algeciras al despejar en plancha un balón a punto de ser rematado por un rival, impactando la patada de este en su cabeza, lo que le provocó la pérdida del conocimiento en esa jugada. A pesar de ello, durante su etapa como jugador apenas tuvo lesiones de importancia.

Considera Carrasco que “mi mejor temporada a nivel personal fue la 72/73 en la que curiosamente vestí dos camisetas: en la primera vuelta, la del Écija Balompié donde mis grandes actuaciones incluso me llevaron a ser uno de los ídolos de la afición que hasta mee compuso una canción (“la canción del bigote”); en la segunda parte del campeonato, la llegada de Ben Barek al banquillo del CD San Fernando hizo que rápidamente reclamara mi presencia en el equipo y, por tanto, pasé a competir con el Club Deportivo en la segunda vuelta. Ese año recuerdo que jugué todos los partidos”.

De su etapa en el San Fernando destaca nombres como los de Mariano, Pepín, Cantón o Alías. De Pepe Cantón, recuerda sobre todo cómo le aconsejaba y le enseñaba, y de Mariano Ayán, Juan no duda en reconocer que es el mejor futbolista que ha nacido en La Isla, con una clase y una técnica descomunal. Como referente de su época y siendo madridista como es, Juan nos destaca a José Miguel Martínez “Pirri” tanto como futbolista como por su forma de ser.  De los entrenadores que tuvo, destaca “al difunto Paco Bulpe, porque fue mi primer entrenador en la etapa juvenil, por todo lo que me inculcó y lo que me enseñó, a mí y tantos otros jóvenes isleños que pasamos por su equipo”.

Y recuerda con cariño de su etapa como futbolista a todos aquellos directivos y colaboradores que desinteresadamente participaban en la gestión del Club Deportivo, en especial a Manolo Parodi, que desde su oficina en el Cuartel de Instrucción de Marinería, realizó un labor impagable permitiendo que multitud de grandes futbolistas que llegaban a la Isla para cumplir el servicio militar ficharan por el CD San Fernando, contribuyendo de esta forma a que el club tuviera siempre en sus filas a varios de las mejores promesas e incluso jugadores consagrados del fútbol nacional. El San Fernando era el primero que podía “elegir” a los posibles candidatos.

En cuanto su relación con sus antiguos compañeros, Juan nos comenta que “yo fui el artífice de que empezáramos a reunirnos antiguos futbolistas del CD San Fernando, una vez al mes, en el bar que por entonces regentaba Pepe Cantón y eso me ha permitido guardar muy buena relación con todos los que en algún momento han vestido la camiseta azulina”. Más allá de esto, Juan no puede disimular su cariño y aprecio por Mariano, Pepín y los tristemente fallecidos Cantón y Alías. Ha seguido jugando al fútbol hasta los 66 años, en partidos junto a otros veteranos, muchos de ellos mucho más jóvenes que él.

Nos cuenta que presidió la asociación de veteranos del CD San Fernando hasta 2017, aunque confiesa que actualmente no tiene ninguna relación con el Club. Lamenta que durante todo el tiempo en el que estuvo al frente de los veteranos, no fructificara la idea de que desde el Club hubiera un directivo o un departamento que mantuviera un contacto permanente con los veteranos, algo que sí existe en otros clubes de la zona. 

Desde su retirada ha ido en varias ocasiones a ver al San Fernando, aunque “no muchas y especialmente poco después de mi retirada, por aquello de ver a algún antiguo compañero que todavía estaba en activo o cuando ha estado en el banquillo mi amigo Juan Antonio Sánchez Franzón

A pesar de todas esas vivencias en el CDSF no podemos dejar de lado que el mayor éxito de su carrera deportiva es el haber formado parte de la Selección Española Juvenil. Nos confiesa así que el mejor momento de su carrera deportiva coincide con su primera convocatoria con dicho combinado, lo que le permitió coincidir con grandes futbolistas pertenecientes a canteras de los mejores clubes de España. Juan comenta la sorpresa que le causó a los periodistas del As y del Marca la presencia entre tantos canteranos del Madrid, Barcelona o Atlético, de un chaval perteneciente a un equipo, que por entonces militaba en la Regional. De su etapa como internacional juvenil destaca el haber podido jugar con futbolistas como Solsona o Santillana. Y, de hecho, en los distintos campeonatos regionales juveniles pudo enfrentarse a jugadores como el mítico Juan Gómez “Juanito” o a Vicente del Bosque.

Juan Carrasco con la camiseta de la selección española

El peor momento vivido como futbolista para él fue “sin duda, el fallecimiento de mi padre, lo que me obligó a dejar mis estudios para poder ayudar a sacar adelante el negocio familiar, algo que con mucho esfuerzo se pudo conseguir junto al resto de mi familia”.

La trayectoria como futbolista de Juan terminó mucho antes de lo previsto y por un motivo muy poco usual en esas fechas. Había sido un excelente estudiante y había vivido de cerca los sacrificios que suponían sacar adelante el modesto negocio familiar, y también había visto como se frustraba su traspaso al fútbol profesional. Ante esto, y gracias a la propuesta de un amigo, decidió presentarse a las oposiciones para Policía Nacional, que superó a la primera, lo que le llevó a convertirse, con solo 22 años en Inspector de Policía, abandonando así la práctica activa del fútbol.

Aun así, su último año como futbolista no fue en el equipo azulino, sino en el Balón de Cádiz. Juan achaca su salida del club a la llegada del entrenador Diego Mendoza, que no contaba con él. Estando en el Balón y a falta de un partido para terminar la liga fue cuando aprobó su oposición y colgó definitivamente las botas.

De todos los estadios en los que ha jugado tanto como futbolista del San Fernando, como en las selecciones andaluza y española juvenil destaca el Sánchez Pizjuán, San Mamés, el Insular de Las Palmas de Gran Canaria, el Benito Villamarín, el Heliodoro Rodríguez de Tenerife e incluso el José Alvalade de Lisboa. En este último estadio cuenta Juan tuvo el rival que más le hizo sufrir: “un fornido portugués llamado Nando, que la prensa local ensalzaba como el sucesor de Eusebio, aunque luego no llegó a triunfar”.

Del fútbol de antes, comenta muchas vivencias y destaca sus diferencias con el actual: el ambiente en los campos, ya que, al no haber apenas fútbol televisado, todos los aficionados iban a ver al equipo de su localidad, jugara en la categoría que jugara. Esto propiciaba que hubiera mucho ambiente y la presión fuera importante. Recuerda muchas anécdotas como aquella vez en Hellín en la que Silva I “El Papa” fue expulsado y de camino a vestuarios varios aficionados locales le esperaban para agredirle; el isleño, precavido, se quitó una bota y escondido le pegó en la cabeza al primero que vino, que resultó ser nada menos el alcalde local, lo que le supuso visitar las dependencias de la Guardia Civil.  Otra diferencia fundamental era el terreno de juego: “los futbolistas isleños éramos en cierto modo privilegiados por poder disputar nuestros partidos en césped, pero muchos de los campos de Tercera y la mayoría de los de Regional eran de albero”

Del fútbol actual destaca el nivel físico de los jugadores, incomparable al de sus tiempos, el cambio de sistemas, y el cuidado que tienen los futbolistas. Antiguamente, nos recuerda Juan “casi todos fumábamos” aunque eso sí, recalca que “el único alcohol que tomábamos era la cañita de cerveza que tomábamos junto a una tapa los fines de semana”. Del tema del tabaco tiene una anécdota curiosa con el gran Mariano Ayán, que solía calentar antes de los partidos mientras se fumaba un cigarrillo, que dejaba apoyado en el pasillo de acceso a vestuarios, y al que daba una calada entre carrera y carrera.

Concretamente y en relación al presente del CD San Fernando, echa en falta la presencia de más isleños en el primer equipo del San Fernando, a pesar de la extensa cantera que tiene ahora el club.

El fútbol antes era más divertido de ver y de jugar, porque había más ocasiones, el juego era más igualado”, señala Juan, que no duda en reconocer a Messi como el mejor futbolista actual y del que ve muy difícil vuelva a aparecer otro futbolista igual en el futuro.

Y así nos sigue hablando de fútbol, de antiguos compañeros, de anécdotas, algunas imposibles de reproducir aquí, y ponemos fin a esta agradable charla con un hombre que puede presumir de haber llevado gracias al fútbol el nombre de La Isla por muchos puntos de nuestra geografía e incluso fuera de ella, y que a pesar de ello no se arrepiente de haber tenido una breve carrera deportiva porque la que inició después como profesional de la Policía fue incluso más fructífera, como demuestra el masivo homenaje que las fuerzas vivas de la ciudad le tributaron hace unos años cuando se jubiló.

POR JAVI RAMÍREZ PARA FUERON AZULINOS

Fuentes de las imágenes: cedidas por el entrevistado.